Violencia de género y drogodependencias

 

Mar Casas, del Proyecto Malva de la Fundación Comunidad y Salud nos ha mandado una reseña con la información más destacada de unas jornadas celebradas en Valencia sobre Violencia de Género y drogodependencias.

En el curso han participado profesionales y estudiantes de medicina, enfermería, trabajo social, psicología y educación social.

Os dejamos las conclusiones del curso.

María del Mar Casas Tello

Técnica responsable Proyecto Malva

prev.comvalenciana@fsyc.org

Proyecto Malva

   “Desde el proyecto Malva, perteneciente a Fundación Salud y Comunidad, otorgamos una especial importancia a la sensibilización, formación, y entrenamiento de universitarios de la rama sociosanitaria (enfermería, medicina, trabajo social, psicología, educación social, etc.) como futuros profesionales presentes en la red asistencial del hombre y mujer drogodependiente involucrados en relaciones de pareja abusivas.

   Diversos estudios y nuestra propia experiencia profesional nos revelan que ambas problemáticas, es decir, el consumo abusivo de sustancias y la violencia de género en el contexto de una relación de pareja, aparecen frecuentemente vinculadas, sin que sea esta relación en absoluto de tipo causal. En concreto, los datos que lo avalan nos indican que desde el punto de vista del agresor por un lado, en los recursos de drogodependencias la proporción de agresores de sus parejas es superior a la hallada en población no drogodependiente, algunos lo cifran en un 44% (Schumacher, Fals-Steward y Leonard, 2003), y por otro lado, los agresores tienden a abusar del alcohol y otras sustancias, estudios como el proyecto Genacis (2004) promovido por la OMS, establece que casi la mitad (47%) de las personas involucradas en agresiones con su pareja habían estado bebiendo de manera abusiva con anterioridad a los episodios.

   Del mismo modo, desde el punto de vista de la víctima, por un lado, la proporción de víctimas de violencia por parte de la pareja en recursos de drogodependencia es superior a la hallada en población no drogodependiente, algunos lo cifran en un 60% (Swan y cols, 2000), y por otro lado, las mujeres víctimas de violencia de género son más proclives al consumo de sustancias como una estrategia para sobrellevar la situación de malos tratos (Shipway, 2004).

   Desde este tipo de formaciones instamos a estos futuros profesionales a la detección de ambas problemáticas y de su posible relación entre ambas. En concreto, la detección de una debe llevar a estos profesionales a indagar la presencia de la otra con el fin de descubrir la influencia mutua y así poder llevar a cabo una intervención realmente eficaz. Así por ejemplo, si desde el recurso de drogodependencia no damos cobertura a la violencia de género que sufre nuestra usuaria inevitablemente, no sólo la estamos colocando en una situación de riesgo, puesto que no llevamos a cabo la detección de la violencia, sino que además no conseguiremos la adhesión terapéutica necesaria y la intervención fracasará.

   Asimismo, les hacemos conscientes de la situación de desamparo que en la actualidad viven las mujeres drogodependientes víctimas de violencia de género, quienes en general no acuden a los servicios de la red de atención a la violencia de género, tanto porque tienen una menor percepción de riesgo y una mayor tolerancia a la violencia en sus relaciones como porque desde la red asistencial de víctimas de violencia de género son percibidas como “desestructurantes”, generándose en ellas y como resultado un doble estigma, como drogodependiente y como víctima de violencia de género.

   Del mismo modo, otra de nuestras líneas de actuación en formaciones como éstas es la sensibilización en la necesidad de incorporar la perspectiva de género desde su ámbito profesionales animándolos a desarrollar de manera específica actuaciones en este sentido, con especial atención a la intervención en drogodependencias de modo que se facilite tanto el acceso como la adhesión terapéutica en la mujer drogodependiente. Algo que continúa siendo asignatura pendiente si tenemos en cuenta que la proporción de mujeres en estos recursos no es reflejo del consumo en este sexo. La incorporación de temáticas y problemáticas relativas al género, que inevitablemente se vinculan al consumo de éstas, nos ayudarán a comprender su consumo y a trabajarlo. Entre estas temáticas las relaciones de pareja, las responsabilidades familiares, las relaciones de pareja abusivas, la dependencia emocional, el sentimiento de culpa y su autoimagen, entre otras, debieran estar presentes.

   Por último, se pretende instarles a la derivación, coordinación y al trabajo en red dándoles a conocer los diferentes recursos de intervención en drogodependencias, atención a mujeres víctimas de violencia por parte de la pareja e intervención con agresores que existen en su comunidad.

Destacamos el comentario de una estudiante: “El curso me ha hecho darme cuenta y sensibilizarme sobre la socialización de género, y sobre la presencia conjunta de dos problemáticas como son el consumo y la violencia de género y sobre la necesidad de una intervención conjunta desde todas las disciplinas que estábamos presentes

CONCLUSIONES VIOLENCIA GÉNERO Y CONSUMO DE DROGAS 

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11 respuestas a Violencia de género y drogodependencias

  1. Patricia Martínez Redondo dice:

    Hola!

    Dejo también en esta entrada el enlace a la publicación de la investigación que hemos realizado desde UNAD recientemente en Valencia y Madrid sobre la atención prestada en ambas redes (la de drogodependencias y la de violencia de género) a las mujeres que presentan en concurrencia ambas problemáticas…
    Gracias por subir las conclusiones del curso!

    http://www.unad.org/actualidad/noticias/archivo/51656.html

    Un abrazo

    Patricia

  2. Raquel dice:

    Gracias, Patricia, por el enlace.

    Es muy fácil caer en el alcohol o en las drogas si no vales nada.

    A veces el origen de las drogodependencias es el maltrato y, sino solucionamos el problema, no podremos paliar las consecuencias.

    Un abrazo. Raquel.

  3. Arantza dice:

    TITULAR DIA 17/11/2010: Tres de cada cuatro mujeres sufriran a lo largo de su vida violencia machista.

    Y que hacemos con este titular, como hacemos para que esto deje de ser una realdiad.
    Como hacemos para sensibiliar a todos y deje de dolernos solo a unos pocos.
    Damos por hecho que nuestros hijos serán maltratadores………..
    Damos por hecho que nuestras hijas serán victimas…….
    Lo damos por hecho y ya está!!

    Consentimos que esto sea una realidad, y no hacemos nada.

    Como hacemos para remover las conciencias, para que un articulo no sea una mera noticia, que se olvida al pasar la pagina.

    ¿Como lo hacemos? ¿Que hacemos? y sobre todo ¿quien nos ayuda?

    Tenemos que conseguir que esto no sea más una realidad, dejar que no sea más una ilusion, ni un sueño, tenemos que convertirlo en nuestra Meta.

    Y vamos a conseguirlo.

    AMIS es parte del como, del qué y es sobre todo parte de quien te ayuda.

    Unete a AMIS

  4. Raquel dice:

    Gracias, Arantza, tu comentario me toca especialmente.

    Yo soy madre de un niño y una niña y, lucho todos los días por dar una educación a mis hijos para no tener unos hijos maltratadores o víctimas. No creo que los genes contengan esa información porque si lo creyera, ya me había rendido. Aprendo, identifico pautas, comportamientos, patrones en mi, conductas machistas o de víctima y trato de evitarlas, modificarlas, para que mis hij@s, el día de mañana, sean libres de elegir su camino. No quiero que se les asigne una etiqueta “víctima o maltratador” y la acepten, sino que ellos mismos, decidan la etiqueta que quieren tener. Su madre desearía para ellos la de sanos, felices y buenas personas.

    AMIS, lo forman personas, somos las personas las que nos ayudamos, las que tenemos sueños e ilusiones.

    Un beso. Raquel.

  5. Isabel dice:

    Creo que la única fórmula que existe para que estos titulares desaparezcan o que sus pronósticos no se cumplan es defender día a día los derechos y obligaciones más básicas. Tenemos que hacer visibles el respeto, la tolerancia, la educación y la igualdad. Nuestros dirigentes políticos son poco eficaces en la gestión de estas normas y soluciones básicas, por eso, creo que la “varita mágica” la tienen los ciudadanos de a pie. Sus gestos, sus palabras, sus acciones, en definitiva, su forma de vivir será la clave para contener y castigar los abusos, procedan de donde procedan.

    Un saludo

  6. Oskar dice:

    Los niños se convierten en maltratadores a través de un proceso paulatino. Comienza cuando son pequeños y no se les corrigen determinadas formas de actuar, como pedir algo a gritos y con insistencia, cuando montan un escándalo si se les niega algo o cuando no cumplen con sus obligaciones más básicas cuando se les dice cómo lavarse los dientes, ducharse, hacer los deberes, etc. Si de este modo consiguen su objetivo, los padres estarán permitiendo que su hijo se convierta en un tirano.

    En la mayoría de los casos se atribuye a una educación permisiva, en la que los padres quieren compensar la falta de tiempo que pasan con ellos cediendo a sus caprichos, le dan todo tipo de bienes materiales y no saben plantarse y decir no a sus continuas demandas. De esta forma, empiezan a perder autoridad y poco a poco su hijo se va imponiendo a ellos.

    Otras veces, por miedo a perder su cariño, a sus reacciones agresivas o por temor a que cojan una rabieta los padres ceden a sus deseos. Empiezan a tener miedo de ellos y por temor a sus reacciones, tratan continuamente de agradarles y pasar por alto determinadas conductas que pueden ser el inicio de un futuro comportamiento agresivo.

    La ausencia de normas en las que los niños exigen pero no consideran que ellos tengan obligaciones que cumplir es otra de las principales causas por las que un niño puede llegar a convertirse en maltratador.

    No todos los niños que tienen este tipo de conductas se convierten en maltratadores, pero los niños maltratadores sí han pasado por este tipo de conductas.

    Saludos.,

    Oskar

  7. Raestello dice:

    Caramba¡¡¡ que miedo Oskar. ¿Quien no ha cedido alguna vez al chanteje de algún enano cabezón??? aunque sea por tener un poco de paz al final de un duro día…

  8. Rosana dice:

    Gracias, Oskar, veo que sabes de qué va el tema.

    Tengo un niño de 8 años que coge rabietas por todo, con un año, ya se daba cabezazos contra las paredes, ahora destroza las paredes y puertas a patadas. Su padre es un maltratador y el régimen de visitas impuesto por una jueza de familia es para llorar. Días alternos con pernocta, lunes con su madre, martes con su padre y, así sucesivamente.
    La psiquiatra de la Seguridad Social dice que un niño de esa edad no tiene problemas, si los tiene es por culpa de los progenitores. Cómo pretende que haya comunicación entre los padres, su Ilma. Señoría, si hay una orden de alejamiento y,peligra mi integridad. El problema es del régimen de visitas ¿cómo puedes educar a tu hijo sino te dejan? ¿Espero a que tenga 18 años y demande a la jueza por daños y perjuicios? Si quieren destrozar a los hijos, sólo tienen que atribuir la custodia compartida a un padre maltratador.

    Un abrazo. Rosana.

    • Arantza dice:

      Hola Rosana, la ministra de Sanidad,Politica Social e Igualdad, Leire Pajín aununció su propuesta en el consejo de Ministros para reformar el Codigo Civil, para que los jueces tengan la posibilidad de determinar si los imputados por delitos de violencia de género deben perder la custodia de sus hijos,ya que lo lógico es que si un hombre a matado o ejercido violencia sobre su pareja, es cuanto menos cuestionable la educación que ese tipo de hombres puedan darle a un menor, de la misma manera que estos, no puedan ejercer su derecho a la sucesión de los bienes de su pareja.

      Esperemos que no quede solo en las buenas intenciones de la ministra y cambie esta situacion en la que tantas mujeres se encuentran.

      • Rosana dice:

        Gracias, Arantza:
        No hace falta esperar a la nueva ley, ahora, con el código civil en la mano, aplicando el art. 92.7, tampoco podrían y, sin embargo, lo han hecho.
        Lamentáblemente, una ley no cambia la mentalidad.
        Un abrazo. Carmen.

  9. Julia dice:

    Detrás de cada mujer hay una historia, detrás de cada historia una situación, cada situación tan compleja, tan diferente y tan parecida, y cada una de nosotras, la protagonista de nuestra historia.

    Y en lo que podría ser un cuento, aparece la ministra Leire Pajín, intentando ser el Hada Madrina, con la intención de buscar el voto para su partido, saca la varita mágica, y como por arte de magia saca de la manga un cambio de ley, basándose en lo mismo que todos los cuentos donde hay hadas y brujas, un mundo de ilusión, utilizando fantásticamente la palabra y olvidando totalmente, que en este país la presunción de inocencia es lo primero.
    Los jueces ajustándose a la ley y respetando dicha presunción de inocencia, no siempre pueden tomar una postura de condena contra el maltratador, aunque estén totalmente convencidos de su culpabilidad.
    Lamentablemente esto no es un cuento, señora ministra, por muy bonito que lo quiera contar, esto es la vida real. Nuestra única arma es la denuncia por parte de la victima y ni si quiera es suficiente, su único testimonio no vale, pobre protagonista de cuento, que tiene que pasar tantas calamidades para llegar a su final feliz. Se necesitan testigos que lo corroboren, para que esta presunción desaparezca. Lo que quiere decir que muchas mujeres ante la imposibilidad de poder demostrar su VERDAD y por temor a su maltratador, no se ven capaces de poner esa denuncia.

    Así que yo lo tengo claro, la Ministra Pajín, poco tiene de Hada buena, con artimañas, intenta engañar a cuantos encuentra en su camino, en su propio beneficio. Esta claro que protagonista es, y no hace falta que diga cual………….

    Lo que necesitamos realmente es una ley que nos ampare, que nos proteja a nosotras y a nuestros hijos, una justicia que sea realmente justa y una sociedad sensibilizada que se haga oír. Ya veríamos como así cambiaba el cuento.

    Necesitamos un final feliz, uno como el de los tres cerditos, que se unieron, y mira como acabo el lobo.
    Y el de caperucita tampoco nos va mal.

    Lo que no necesitamos es una ministra que con intenciones electoralistas nos utilice en su propio beneficio.

    Un beso a todas las princesas de los cuentos.
    Y fueron felices y comieron perdices.

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